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lunes, 14 de abril de 2014

EL GRAN GOBERNADOR JOSE MARIA DEL MORAL PEREZ DE ZAYAS (1917-2014)




Fotografia EDUARDO MATOS (Archivo-Fundación José Liberto López de la Franca)

Acabo de conocer la noticia de la muerte de este gran amigo, y me apresuro a incardinarlo ya entre los grandes próceres de nuestra patria, dando mi testimonio sobre quien fue para mi, este destacado hombre de nuestro tiempo.
No solo ha muerto un amigo, ha muerto un hombre excepcional e irrepetible y único.
Mi amistad viene precisamente por nuestro común amor y defensa de La Macha, de la que él fue su más alta autoridad civil en la mitad del siglo XX. Por Decreto de 25 de enero de 1952 fue nombrado Gobernador Civil de Ciudad Real  José María del Moral y Pérez de Zayas, ilustre navarro que demostró una entrega magnifica de amor sin límites  y dedicación contaste a la provincia de Ciudad Real, hasta el 19 de octubre de 1956, fecha  de su cese para ser nombrado Gobernador Civil de Gipuzkua, donde aun se le recuerda.

 
 ArchivoFundación López de la Franca


Posteriormente fue Delegado Nacional de Prensa, Propaganda y Radio del Movimiento, para  años más tarde ser designado como Delegado del Gobierno en la Canalización del Manzanares. Tras muchos años en el ejercicio de la política ocupó puestos académicos de envergadura.
Ahora ya, este Don Quijote descansa en su Pamplona natal donde nació el 12 de septiembre de 1917.
Gracias a su entereza y dedicación se restauró y logró salvarse de la total destrucción el corral de comedias de Almagro, así como la reconstrucción y levantamiento de la totalidad los molinos de Campo de Criptana, idea inicial y última de su meritorio Alcalde José González Lara. Igualmente intervino directamente con la restauración del Sacro Convento-Castillo de Calatrava La Nueva, monumento cumbre de la historia y esencia de España.
 
 Fotografia EDUARDO MATOS (Archivo-Fundación José Liberto López de la Franca)

Conocí y traté personalmente a José María del Moral, muy profundamente en los últimos años de su vida, y me dispensó siempre un trato extraordinario  y exquisito. 
Me facilitó de su gran archivo personal para su reproducción, -en una de mis habituales visitas a su casa- una fotografía histórica de las famosas cacerías que se organizaron  en la finca manchega de Peñalajo,   a la que asistió el Jefe del Estado Generalísimo Franco, siendo él Gobernador Civil de Ciudad Real. Como anécdota puedo contar, que al fotógrafo a quien encargué la reproducción de la misma, tardó inexplicablemente más de lo habitual y el pobre don José María se impacientó en la devolución de la misma, enviándome una educadísima carta muy preocupado por los trámites de la reproducción de la misma. Y el mismo día que llegaba la carta a su destino, yo hacía acto de presencia en su domicilio con el positivo original de la misma para su devolución, desaciéndose este ilustre personaje en mil disculpas.   
Identificaba esencialmente y grandemente a este navarro austero, como un hombre con talento, buen conversador e historiador  eficiente. Persona dotada de una cultura seria y de una memoria prodigiosa, revestido de un prestigio admirable.
Recuerdo como me impresionó contemplar la gran cantidad de títulos efectuados sobre pergaminos miniados en oro artísticamente, por los últimos grandes amanuenses de la vieja hispania, en los que declaraban hijo predilecto de esas poblaciones vascas a José María del Moral, diciéndome:   “! Fíjese  todas estas poblaciones –me señalaba con su dedo índice los escudos miniados de las ciudades y pueblos- hoy son gobernadas por alcaldes de HB todos ellos separatistas! ¿Qué le parece a usted don José Liberto?” Mientras yo –sorprendido-  dibujaba una sonrisa en mis labios y le respondía al respecto, sobre la oportuna idea de los símbolos de la Historia en Rotación de Octavio Paz. Mientras tanto colocaba su mano derecha sobre mi hombro apoyándose para volver de nuevo al salón. Recuerdos, solo recuerdos de un tiempo vivido al lado un hombre honrado, prudente y sabio.
Nuestras largas conversaciones durante horas, en las cuales me recordaba -entre vivencias- cuando junto al entonces Obispo-Prior de las Ordenes Militares,  don Emeterio Echeverría y Barrena,  jugaban a las cartas al denominado “Tresillo” en el Gobierno Civil,  en presencia de su padre, que era  paisano cercano al pueblo natal del prelado navarro.  Al parecer el Prior de las Ordenes Militares decía con humildad y sorna: “Aquí somos todos tahúres, (jugadores) por lo tanto desposeyámonos de nuestros atributos episcopales, y se sacaba aquel humilde pastor de almas parsimoniosamente su anillo pastoral de su dedo anular derecho y  se descolgaba humildemente la cadena y cruz pectoral de su cuello”.  
Verdaderamente don José María sentía por este prelado una admiración y devoción muy especial.  Presidió para mayor dolor su histórico sepelio y entierro acaecido en Ciudad real, capital del Priorato, entre el 23 al 26 de diciembre de 1954, tras haber fallecido por  onerosa  enfermedad al filo de una Nochebuena. Siendo el pueblo hacia su Pastor, infinitamente respetuoso de aquella silenciosa Nochebuena, dejando una orfandad espiritual en la capital Prioral tras doce años de dulce pontificado aun recordado.
No se le hizo a del Moral justicia en La Mancha, ni público reconocimiento a su dilatada labor al frente del Gobierno Civil, o  en las distintas disciplinas que van desde las bellas artes, la cultura, la historia y a la ciencia. 
Es de razón decir y escribir sin menoscabo ninguno de nadie, que él forma ya, junto antecesores suyos de la talla de Diego Medrano Treviño, Agustín Salido y Estrada,  Jacobo Roldán Losada o sucesores como Utrera Molina, los cuales dejaron una honda e inmarcesible huella histórica como gobernadores.  Colocando los mismos el listón muy alto en la difícil magistratura de la gobernación en esas tierras de La Mancha.
Hoy difícilmente de superar aquella labor y huella de estos cinco históricos Gobernadores Civiles de los 179 que ha tenido la provincia de Ciudad Real,  desde 10 de diciembre de 1833 hasta 2014. Entre los que se encuentra y muy a la cabeza de ese eximio quinteto  José María del Moral y Pérez de Zayas.
No es suficiente inmortalizar con una placa conmemorativa en cerámica, situada en el zaguán interno de la  puerta del Corral de Comedias, ni que varios colegios públicos lleven su nombre. Hay que honrar su memoria con una gratitud inmensa y sin prejuicios políticos de ninguna clase a quien sirvió a España desde sus ideas, generosidad y amor a la Patria, más allá de lo que atribuían o atribuyen los cargos. ¡Que menos!
Memorable su intervención el 8 de diciembre de 1954 en la concentración en Ciudad Real, capital del Obispado-Priorato de las Ordenes Militares, de todas las imágenes sagradas de las Patronas de los pueblos y ciudades de la provincia en sus distintas advocaciones, con motivo de la culminación del Año Mariano. Como primera autoridad de la provincia, al terminar el Credo, subió a la tribuna y leyó la oración por él compuesta que consagraba la provincia de Ciudad Real al Inmaculado Corazón de María. !Emocionante colosal aquella consagración y de primer orden!
El 22 de marzo de 2014 en Madrid dio el paso a la inmortalidad. Hoy desde el respeto de la historia, rindo mi humilde homenaje, a un hombre con temple navarro,  al cual guardo en mi corazón y que pasa por mi estilográfica cada letra trazada sobre la dictadura del folio en blanco, entronizándolo serenamente en esta tarde de dolor, en el selecto CLUB DE MIS AMIGOS MUERTOS. 
Para mayor honra del pueblo que lo vio nacer y ejemplo en futuro,  sobre su sepultura allá en Navarra puede leerse:

JOSE MARIA DEL MORAL Y PEREZ DE ZAYAS 
!ESPAÑA FUE SU DULCINEA!