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miércoles, 9 de abril de 2014

“La Iglesia es una institución de paz y no de lucha”



“La Iglesia es una institución de paz y no de lucha”

BEATO NARCISO DE ESTENAGA Y ECHEVARRIA
OBISPO-PRIOR DE LAS ORDENES MILITARES ESPAÑOLAS

Ciudad Real, 5 de mayo de 1931
.-.
Proclamada la II Republica Española, y auto exiliándose el Rey Alfonso XIII, la Iglesia Española por medio de sus obispos presagiaron la imposición de un estado laicista y anticlericalista.

Ante las elecciones del 12 de abril, sectores moderados del Episcopado español como Vidal y Barraquer,  entre los que se encontraba el reputado Obispo-Prior Dr. Narciso de Estenaga (1882-1936) -prelado convencidamente monárquico, amigo íntimo y personal de Alfonso XIII-, que según testimonio del Dr. Jiménez Manzanares, antiguo y meritorio Deán de la Catedral de las Ordenes Militares, nos indica en el Martirologio Diocesano: “Al atardecer del infausto 14 de abril de 1931 le encontramos [Estenaga] tan impresionado por saber que se confirmaba la proclamación de la República que creímos iba a ser victima de un ataque sugestivo”. Ante esa terrible y desoladora situación y repuesto del impacto que le causó la caída del estado constitucional-Monárquico, el Obispo-Prior Estenaga, se dirigió a sus diocesanos por radio el día 5 de mayo, con voz triste y aptitud de gran autoridad moral. El prestigioso orador e intelectual español aclamó públicamente en famosa “Circular sobre la conducta que debe observarse ante el nuevo poder constituido”, publicando ese mismo documento en el Boletín Oficial de su Obispado-Priorato de las Ordenes Militares. Siendo el primer obispo de la Iglesia española, en aceptar y reconocer el naciente estado republicano, por indicación del Nuncio Tedeschini, con garantías de colaboración en pro de la paz, prosperidad de todos los españoles. Días después de esta aceptación, serían incendiadas numerosas iglesias en varias capitales de provincia. No trascurrido ni seis años, quien había sido para Ortega y Gasset junto a Ramiro de Maeztu, uno de los hombres más cultos de España, sería martirizado y vilmente asesinado en Ciudad Real bajo la autoridad del gobierno de la República Española. Fue beatificado por Benedicto XVI en 2007.


Las circunstancias por que atraviesa en estos momentos nuestra amada España imponen a los católicos especiales deberes, que nos complacemos en recordarles.
            La Iglesia es una institución de paz y no de lucha. La misión que recibiera del Divino Redentor Cristo Jesús es la de adoctrinar a las almas, enseñándolas el camino que conduce al cielo.
            A la luz de estos principios brillan dos verdades incontestables, que deben tener presentes nuestros amados diocesanos, lo mismo los sacerdotes y religiosos que los seglares.
            A éstos recordamos, según la doctrina sapientísima de León XIII que, sean cuales fueren sus convicciones personales respecto a la forma de gobierno, que es cuestión accidental para la Iglesia, guarden respeto a los poderes constituidos, con los ojos puestos en la prosperidad de la patria. El fin de la sociedad política es el bien común el cual no puede lograrse sino en un ambiente de orden, de paz, de respeto mutuo, de libertad, en una palabra, entendida, claro está, en el recto sentido, según la trajo al mundo nuestro Divino Redentor y Libertador.
            A los sacerdotes y Religiosos encarecemos que observen exactamente las prescripciones de los sagrados cánones, absteniéndose de intervenir en discusiones políticas ajenas a su sagrado ministerio, tratando en los sermones asuntos enteramente religiosos, sin rozar para nada los políticos y procurando colaborar con las autoridades civiles, dentro de sus funciones eclesiásticas, en el ideal común del bienestar del pueblo encomendado a su solicitud.
            A unos y otros exhortamos a que acudan con oraciones suplicantes a Dios Nuestro Señor, “de quien viene todo don bueno y toda dádiva perfecta” para que mire benigno a España y no permita que se aparte nunca de El.

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