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jueves, 10 de abril de 2014

CONFERENCIA MAGISTRAL “LA GUERRA CIVIL EN CIUDAD REAL 1936-1939” POR LIBERTO LOPEZ DE LA FRANCA Y GALLEGO.

CONFERENCIA MAGISTRAL “LA GUERRA CIVIL EN CIUDAD REAL 1936-1939”


Señoras y señores:


“NO SON LOS PROFETAS DE MI PARTIDO Y DE MI ESCUELA, NO ES UN VIDENTE COMO DONOSO, NO ES UN VIDENTE COMO MAISTRE EL QUE ANUNCIA LA CATASTROFE; ES UN POETA ESCÉPTICO, UN POETA QUE LLEVABA TODAS LAS IRAS SEMITAS INFILTRADAS EN SU ALMA, Y QUE LAS DERRAMÓ EN SUS VERSOS MARAVILLOSOS, DE FORMA HELÉNICA: ENRIQUE HEINE, QUE EN UNA PÁGINA CANDENTE, MARAVILLOSA, HABLANDO PRECISAMENTE DE LOS DISCÍPULOS DE KANT, DE LOS PARTIDARIOS DE LA RAZON PURA, DECÍA: “VIENEN TIEMPOS ROJOS Y ATEOS; EL QUE HAYA DE ESCRIBIR EL NUEVO APOCALIPSIS TENDRÁ QUE BUSCAR NUEVOS ANIMALES SIMBÓLICOS, PORQUE YA NO SIRVEN LOS ANTIGUOS PARA REPRESENTAR LAS VISIONES QUE SE PREPARAN”. REIROS HOY DEL POETA, PERO CREED QUE LO QUE SE HA CUMPLIDO EN EL ORDEN DE LAS IDEAS, SE REALIZARÁ FATALMENTE EN EL ORDEN DE LOS HECHOS, PORQUE LAS IDEAS PRECEDEN A LA ACCIÓN, COMO EL RELÁMPAGO AL TRUENO. CUANDO OIGAIS UN ESTAMPIDO COMO NO SE HAYA OIDO OTRO EN LA HISTORIA; CUANDO VEAIS QUE LAS AGUILAS CAEN MUERTAS DESDE LAS ALTURAS DE LOS AIRES Y QUE LOS LEONES DE LOS DESIERTOS BAJAN LA COLA Y SE REFUGIAN EN SUS ANTROS, SABED QUE HA LLEGADO UNA REVOLUCIÓN, ANTE LA CUAL SERÁ IDILIO LA REVOLUCIÓN FRANCESA.”
 Vázquez de Mella

“YO NO PUEDO ACEPTAR HONRADAMENTE, PORQUE MI LEALTAD A LA RÉPUBLICA ES TOTAL
–ABSOLUTA- Y POR LO TANTO DEFENDERÉ SIEMPRE HASTA LA MUERTE A TODOS SUS GOBIERNOS... PENSAD SIEMPRE COMO YO, POR ENCIMA DE TODO ESPAÑA Y LLEGAREIS A AMAR COMO YO A LA REPÚBLICA, PORQUE SOLO EN ELLA ESTÁ LA SALVACIÓN DE ESPAÑA”
General José Fernández de Villa-Abrille. Burgos, 1933

INTROITO

Señoras, señores van a ser ustedes testigos en primicia de una ponencia que fácilmente puede catalogarse como única e irrepetible acerca de la guerra civil española acontecida en Ciudad Real. Hacer una revisión histórica ochenta años después del inicio de la revolución, no ha sido fácil para este joven conferenciante, que, tras largos años de complicada investigación, hoy hace posible este sueño albergado desde el año 1986.
Cuantos datos que aquí aporte, han sido rescatados a través de distintos cauces; entrevistas recogidas en cintas magnetofónicas, investigación minuciosa y constante en vías de archivos, bibliotecas, hemerotecas y sobre todo en fuentes  particulares hoy ya extintas.
Es un deber sagrado en aras a la verdad destacar que, cuantos documentos gráficos se proyecten aquí en esta sala durante mi conferencia, han sido salvados no solo del olvido, más bien de su total y definitiva destrucción.
Por primera vez, tendrán el privilegio de ser testigos -para dar valor al tiempo a través del imperio de la de la imagen que es en esencia la fotografía- de la proyección de documentos que cambiarán desde ahora, decidida y decisivamente, aspectos hasta hoy desconocidos de nuestra trágica guerra civil dada Ciudad Real capital.
Reconozco abiertamente que desde el año 1986, han sido cinco veces las que comencé el presente proyecto de investigación y decidí abandonarlo, totalmente decepcionado una y otra vez, pues era cuanto menos dolorosísimo. ¿Por qué? Muy fácil, problemas de conciencia, al sondear en nuestra historia reciente, hacían de este trabajo una carga duramente onerosa. Una recia responsabilidad gravitaba sobre mis hombros, al encontrarme inmerso, ante realidades tan desbordantes y sumamente abrumadoras como delicadas en extremo. Todas rozaban  la textura de la tragedia humana y el paroxismo de la violencia del ser humano contra su propio congénere por idealismos políticos o de otras índoles.
Llegar a conocer por ejemplo que personas o personas asesinaron a otras durante el periodo de la terrorífica violencia izquierdista dada en Ciudad Real, desde 1936 a 1939. Así como la sobrecogedora labor de investigación de los responsables penales y criminales de la angustiosa violencia represiva impuesta en nuestra posguerra. Huelga decir a nuestros asistentes, como temblaba mi alma al ir desgranando, hechos, encubridores, actores –intelectuales y materiales- de las ejecuciones acaecidas durante esta lamentable etapa de nuestra historia contemporánea desde 1936 a 1944.
Para puntualizar y perfilar ajustando los datos haciéndolos rigurosos y científicos en extremo, puse en pie un estudio solvente con una lista exhaustiva de “Asesinados en Ciudad Real capital bajo el gobierno del Frente Popular, acaecido desde  julio 1936  a marzo de 1939. Así como lista paralela de ejecutados [1] en Ciudad Real capital y con residencia en la misma, en los cuales pesaban responsabilidades políticas y criminales –materiales o intelectuales por inducción- acontecidos durante el periodo de julio de 1936 a marzo de 1939. Procesados todos  Judicialmente como "Criminales de Guerra", previa instrucción jurídica de sumario y Consejo de Guerra  desde abril de 1939 al mes de agosto de 1944, bajo el gobierno del Generalísimo de los Ejércitos Nacionales Francisco Franco Bahamonde.
Todos estos datos, arrojan cifras escalofriantes. Las fuentes manejadas fueron muy diversas, por citar algunas; “Libro de Caídos por Dios y por España”, cuyos ejemplares originales conservo en mi archivo personal de mi biblioteca particular. Registro civil de Ciudad Real  libros de defunciones de los años 1936 a 1944. Visualización de todas las lápidas conmemorativas existentes entonces, muchas de ellas destruidas con la nefasta, venenosa y parcial  Ley de la Memoria Histórica, así como las sepulturas y nichos del Cementerio Municipal de Ntra. Señora del Prado de Ciudad Real capital,  y un sin fin de vías más, que se abrían ante mi largo recorrido de constante investigación, y que en su mayoría fueron recatadas por la fotografía, previendo su inminente desaparición por la referida ley que pretendía ganar la guerra civil española por la vía legislativa.

Bien, antes de entrar en materia creía justo y apropiado exponer, que este minucioso trabajo en el que hay miles de horas de investigación, momentos de dolor, de afectos,  desafectos, incomprensiones,  pasiones, odios, dignificaciones, valentías, cobardías, lealtades y traiciones a los que asistí siempre impávido y con el único fin de hacer resplandecer la verdad, respecto a los acontecimientos de nuestra última guerra fratricida.
He querido ser lo más fiel a los hechos, y aquí y ahora los pronuncio muy fiel a sí mismos y ante todo a lo que yo he estudiado, examinado y encontrado. Puestos en pie  con respeto a quienes lucharon y cayeron por defender grandes ideales en los dos bandos que los enfrentaron heroicamente y otros que cometieron actos de lesa humidad cobardemente también en ambos lados.



PRE GUERRA


“YO AFIRMO, Y LA HISTORIA ME DARÁ LA RAZÓN, QUE EL SEGUNDO PAIS CON DICTADURA PROLETARIA EN EUROPA SERA CIERTAMENTE ESPAÑA”
Lenin


“SI GANAN LAS DERECHAS, TENDREMOS QUE IR A LA GUERRA CIVIL”
Largo Caballero


Para comprender la guerra civil española de 1936, es muy necesario conocer antes sus dramáticos precedentes. Viendo éstos –que constan con fidelidad en la prensa y escritos de intelectuales de la época-, hay que meditar  las amargas palabras de aquel republicano duro, Pi y Margal, al derrumbarse en 1873 la I República: “Entre la dictadura y la anarquía, los pueblos acaban optando por la dictadura”.
El retorno de la monarquía y la elevación al trono del Rey  Alfonso XIII, -rey complejo incluso para sus propios biógrafos, pero en definitiva un gran rey- trajo a España en parte el principio del fin de su unidad.
Monárquicos y republicanos, liberales y progresistas en un inicio del siglo XX que se empezaba a vislumbrar complicado, y prepararon lo que unos han catalogado como las “dos Españas” y otros como Alcalá Zamora “las tres Españas”. Traicionado Alfonso XIII por la política tanto proletaria como cortesana, exprimido por la iglesia y la aristocracia, burlado por el ejército a quien tanto mimó, pasó injustamente por la historia de España como un Luis XVI sin guillotina, tras el golpe de Estado dado por las izquierdas un 12 al 14 de abril de 1936.
Curiosamente Alfonso XIII contrasta con la solvente opinión de estar altamente valorado internacionalmente, pues su labor de mediador y Jefe de Estado neutral en la I Guerra Mundial  salvando cientos de vidas humanas por su personal empeño e intervención a favor de las potencias beligerantes del conflicto europeo. Da con ello un resultado clarificador e incontestable Julián Cortés Cabanillas en su libro, Alfonso XIII y la Guerra del 14, así como la obra de Juan Pando Despierto, en el libro, Un Rey para la Esperanza, así como el conocidísimo documental Alfonso XIII, redentor de cautivos.
La Dictadura del general  Primo de Rivera, y otros “errores” del Rey, provocaron la caída y precipitación de la monarquía y el advenimiento como ya he dicho, por golpe de estado del 12-A, trayendo a nuestra falsa e ilegal II República.
Una vez autoexiliado de España el Jefe de Estado y Rey de todos los Españoles, fue proclamada la II República Española, siendo elegido Presidente Provisional don Niceto Alcalá Zamora, el 14 de abril de 1931. Aquí en Ciudad Real, fue su Alcalde electo don Fernando Piñuela Romero, quien proclamó desde el balcón del ayuntamiento capitalino,  izando la bandera tricolor, la nueva II República.


Para quienes lo desconozcan, nuestro primer alcalde Republicano, no fue como quiere hacerse creer en la persona de José Maestro San José, como inexplicablemente se ha idealizado por los neosocialitas del actual sistema llamado plutocracia, nuestro primer alcalde republicano, de condición Socialista.  Fue el primer alcalde republicano don Fernando Piñuela Romero, que tras varios meses ejerciendo de primer edil, renunció a la alcaldía al ser elegido Diputado a Cortes Constituyentes tras las municipales de abril de 1931. Curiosamente ejerció durante la guerra civil  como Comisario General de los Ejércitos de Centro y terminó como Alcalde republicano de Murcia capital, siendo injustamente y vilmente asesinado en el olivar lindante del cementerio de Nuestro Padre Jesús de esa capital, por el bando vencedor el 7 de noviembre de 1939, tras haber salvado cientos de vidas humanas, entre ellas las del obispo de la diócesis de Cartagena  Monseñor Miguel de los Santos, y salvaguardar el patrimonio entre otras circunstancias y muy particularmente evitó la destrucción de la patrona de Murcia Nuestra Señora de la Fuensanta. Conocí siempre de su biografía y protagonismo en nuestra historia general de España por las veces que me hablaron de él, don Cecilio López Pastor y el recientemente fallecido y antiguo profesor don Ricardo de la Cierva. Vergonzosamente Ciudad Real, ni le otorgó calle, ni su fotografía puede hoy ser colocada en la galería de alcaldes de Ciudad Real, tras reiteradas peticiones formales a los alcaldes derechistas capitalinos, Francisco Gil-Ortega Rosa Romero. ¡Incomprensible y execrable!
Durante la etapa de la II República podemos arrojar datos importantes incluso cuando ocupó la alcaldía en 1934, don Gaspar A. Sánchez Pérez, que en pleno inicio de la guerra civil moriría asesinado en el mes de agosto por órdenes del Gobernador Civil Germán Vidal Barreiro. Este detenimiento en este periodo sería motivo para otra conferencia sobre el periodo republicano en la capital de la Mancha.

Centrándonos en nuestro tema, al llegar las elecciones de febrero de 1936, el ambiente se hacía irrespirable en Ciudad Real y provincia. El Frente Popular no estaba seguro del éxito electoral en la provincia, y la situación se hacía insostenible. Las graves circunstancias de la revolución de Asturias, hacían temerse lo peor, incluso en todo momento se preveía cualquier conflicto armado insalvable.
La iglesia católica había sido perseguida hasta límites insospechados durante esos años previos al conflicto bélico. Curiosamente Ciudad Real, que era y es hoy Priorato de las Órdenes Militares, diócesis dependiente entonces de propio Sumo Pontífice, había sufrido la abierta amenaza de ser suprimida desde el Estado Español,  como Priorato de las Órdenes Militares, al estar estas derogadas a titulo civil en 1931, aboliendo el título de Obispo-Prior de las Órdenes Militares Españolas.
Es justo decir que el Obispo-Prior de entonces, Monseñor Narciso de Estenaga y Echevarría  hombre de prestigio internacional, y la figura más sobresaliente del episcopado español, junto con los cardenales Gomá y Tomás, Vidal y Barraquer y el obispo Mateo Múgica,  fue uno de los primeros prelados, que al ser proclamada la República, en adelantarse y  hacer público oficialmente una circular a todo su clero y diocesanos, pidiendo colaboración con el nuevo poder constituido, a pesar de ser Estenaga un ferviente monárquico.
No tiene desperdicio parte del texto elaborado por el Dr. Estenaga, escrito  no sin amargura y dolor, pues era un hombre enteramente admirador y defensor del Rey Alfonso XIII, quien le había protegido y promocionado al personalmente episcopado, aun en contra de las “reticencias” del nefasto Nuncio Apostólico Tedeschini, por tratarse de un “episcopable excesivamente joven”.    
El 1 de mayo de 1931, el cardenal Segura, hizo una pastoral de exaltación a la figura de la monarquía, aptitud valiente y magistral por la que fue expulsado ilícitamente, injustamente y arbitrariamente de España, por orden directa del ministro de gobernación, el católico Miguel Maura. El ambiente a partir de entonces contra la iglesia y sus fieles fue acrecentándose hasta llegar a extremos durísimos; destrucción de obras de arte religiosa, incendios de conventos, iglesias, asesinatos de sacerdotes y ataques directos y abiertos a los de sentimientos religiosos y violación derechos fundamentales que van contra los derechos del hombre y derechos humanos.
Dando un salto en el tiempo y  repasando los periódicos editados en aquel mes  febrero del 1936, encontramos el siguiente dato de interés publicado el 10 en el Pueblo Manchego; “ El domingo se celebró misa de comunión general por España organizada por las instituciones de A.C de Ciudad Real. Este acto revistió una brillantez extraordinaria. Ofició en él el Excmo. Sr. Obispo-Prior  que dirigió a los fieles, que llenaban hasta el límite la inmensa nave y las capillas laterales, un vibrante fervorín en el que el “motivo”  que subrayaba los brillantes párrafos en los que habla del deber de los católicos españoles en la hora presente, del deber de patriotas en el momento decisivo de hundir o salvar a España, eran las palabras de “Paz”  y “Amor”. 
Es decir, que según testigos presenciales, el Dr. Estenaga aclamó que era esos decisivos momentos el tiempo eje y determinante en los cuales España se hundiría o se salvaría inevitablemente. No se equivocó aquel intuitivo, perceptivo y sabio prelado mártir.
¡Es decir como consecuencia ya se preveía que la guerra civil era un hecho insalvable e inevitable!

El execrable y cobarde asesinato así como crimen de Estado del jefe de la oposición, don José Calvo Sotelo, efectuado  por miembros directos de las fuerzas de seguridad bajo el gobierno del Frente Popular, hizo estallar y detonar la guerra civil, aquel 13 de julio de 1936.

HABLAN LOS FUSILES

El 18 de julio de 1936, a las 5 de la tarde, el ejército de Marruecos se levanta contra el Gobierno de la Nación. En Ciudad Real, al carecer de guarnición militar y permanecer la Guardia Civil indecisa, no hubo el más mínimo movimiento. La preparación de la sublevación en la capital se llevó a cabo bajo la dirección de Falange. Amadeo Mayor Macias, estaba al frente de su Jefatura.
Desde Madrid fue enviado un hombre de íntima confianza de José Antonio Primo de Rivera, siendo este Fernando Aguinaco Blanco. Su misión; proselitismo y preparar la savia nueva falangista en la Mancha.

Aquí en Ciudad Real, los primeros en recibir noticias confusas del pronunciamiento, fueron los oficiales del gobernador civil de la provincia, Germán Vidal Barreiro, quien convocó urgentísimamente a los jefes líderes políticos y sindicales del Frente Popular en la capital, a una reunión en su despacho. Asistieron  a esa reunión Manuel Romero, de Unión Republicana; Arturo Gómez Lobo, de Izquierda Republicana; Domingo Cepeda, más conocido por “Cepedilla”, del Partido Comunista, José Tirado, de la CNT, Francisco Colás Ruiz de la Sierra, Fernando Piñuela Romero, Antonio Cano Murillo, del Partido Socialista; Benigno Cardeñoso de la UGT, -Trabajadores de la Tierra- ; el presidente de la Comisión Gestora Provincial; Francisco Maeso Taravilla, manifestaron su inquebrantable fidelidad al Gobierno frentepopulista. También lo hizo el Coronel de la Guardia Civil coronel Salafranca, garantizando su fidelidad de la pequeña guarnición militar al poder constituido y a la legalidad de la República.
Al mediodía del 19 se reunieron en la casa denominada como de “Los Corcheros” –situada en la calle calatrava número 11, esquina con Audiencia- propiedad de los hermanos Mayor Macias, con un grupo armado a las órdenes de Fernando Aguinaco Blanco. Con la pretensión de comenzar ya el alzamiento cívico-militar en la capital. Confiados estos que serían secundados por la Guardia Civil,  al intentar las milicias del Frente Popular registrar la casa solariega, fueron recibidas con una descarga que causó heridas a los milicianos Ángel Lapeira y Ángel Cepeda. Durante el tiroteo y forcejeo resultó alcanzado en su cráneo frontal y muerto por impacto de proyectil, el íntimo amigo de José Antonio Primo de Rivera, Fernando Aguinaco Blanco. El resto de falangistas intentaron huir por tejados colindantes, produciéndose una exagerada y dura persecución seguida de numeroso público asistente.
En el Archivo Histórico Nacional existe un documento determinado como Pieza núm. 2 Alzamiento Caja 1.031, en el cual nos da testimonio el Juez Municipal don Juan Ignacio Morales Sánchez-Cantalejo, que al salir de misa de la Iglesia de la Merced; “fue avisado el declarante por el alguacil del Juzgado ya que estaba actuando como Juez de Instrucción interino de esa capital y su Partido por estar nombrado Juez especial el propietario. Concretamente se me dijo que fuera al Juzgado pues habían avisado que había un hombre muerto en una casa de la calle Calatrava. Personado en el Juzgado se constituyó éste acompañado del Sr. Teniente Fiscal de la Audiencia, del médico Forense y el alguacil de servicio con la asistencia del Secretario propietario. Desde que salimos del edificio de la Audiencia se pudo observar que las milicias rojas estaban rodeando toda la manzana en que se encontraba la citada casa y cuya esquina opuesta cae casi enfrente del edificio de la Audiencia, todos tenían armas cortas y largas y era el primer día que las usaban de forma descubierta. Desde dicho momento y aún antes sentimos muchos disparos que se hacían desde los tejados y azoteas y con gran riesgo para todo el Juzgado y abriéndonos paso entre las filas de hombres y chiquillos armados pudimos llegar a la casa número 11 de la calle calatrava de esta Capital llamada de los Corcheros perteneciente a la familia de D. Amadeo Mayor que entonces nos dijeron era el Jefe de Falange y estaba detenido. De momento encontramos la casa vacía y procedimos a registrarla sin  encontrar a nadie, al llegar muy cerca de la puerta de entrada había un cadáver de un hombre joven que por documentos y manifestaciones pudimos identificar como perteneciente a D. Fernando Aguinaco que estaba muerto de un tiro. Al salir del corral se vinieron hacia nosotros, por varios tejados que rodeaban la casa, varios muchachos jóvenes que andaban huidos y, perseguidos con saña por los rojos que pretendían cazarlos, se vio claramente que su deseo al ver al Juzgado y a la Guardia Civil era entregarse a nosotros para ampararse y que no les cogieran las milicias. Con ese motivo, al ver a estos chicos que venían hacia nosotros en esa dirección  y desde varios tejados nos hicieron gran  número de descargas de armas de fuego de todas clases  teniendo la necesidad de arrojarnos al suelo, y arrastrándonos, volver a la esquina del corral. No obstante, la mayor parte de los muchachos huidos llegaron a nosotros afortunadamente sin ser heridos, recordando entre ellos algún Ruyra, a Ruiz, Cambronero y algún otro que no recuerdo. Al poco rato se personaron dos hermanos del dueño de la casa y no pudimos salir de ésta ni evacuar a los detenidos por miedo a represalias de las turbas hasta cerca de las cinco de la tarde después de haber realizado las diligencias propias del caso”.
La Guardia Civil, se inhibió en este conato de levantamiento, prestándose a la detención de Amadeo, Mateo e Isidoro Mayor, José Ruiz Cuevas, Juan Cambronero Polo, así como Manuel Ruyra Ruescas que fueron interceptados en la propia casa solariega. Jesús López Prado y Manuel García Valencia en viviendas contiguas donde habían buscado refugio salvaguardándose de aquella desigual afrenta, por no estar igualadas las fuerzas.
Una vez sofocado el intento de conato de levantamiento, la primera obsesión y error del Gobernador Civil fue trasladar la Guardia Civil a Madrid. Vidal Barreiro recelaba y mucho de la “lealtad” de la Benemérita. Con la salida y traslado de la Guardia Civil se hizo un vacío de poder en nuestra capital de consecuencias inconmensurables. Las milicias locales se hicieron únicas garantes de la seguridad y “orden” en la capital. Los abusos, arbitrariedades y desmanes de lesa humanidad eran constantes desde el mes de julio de 1936 hasta que el sustituto de Vidal Barreiro, el nuevo Gobernador Civil José Serrano Romero, en base del decreto de 27 de diciembre de 1936, procedió a su parcial disolución por el bien del orden y mantenimiento  general de la autoridad gubernamental. Aún así se cometieron asesinatos esta vez más selectivos de derechistas o llamados como fascistas.

TIEMPOS DEL TERROR ROJO

Desde el 20 de julio al 31 de diciembre de 1936, el poder del miedo estuvo asentado y reinando  en nuestra capital. Ciudad Real vivía en plena guerra bajo el mayor de los terrores conocidos en toda su historia. Los acontecimientos se desarrollaron de manera muy similar al resto de la zona republicana. Pero con circunstancias especiales la diferenciaban de las demás capitales de provincia del estado republicano. Puede decirse que el elevado número de crímenes  y muertes violentas habidas fueros efectuadas durante los meses de agosto a diciembre de 1936. Estos horribles crímenes vinieron precedidos de medidas de extorsión económica despidos laborales, persecución, y una amplia serie de acciones que escaparon a la justicia y que hicieron vivir a los ciudadrealeños, tachados de enemigos del régimen republicano, de una manera altamente angustiosa y asfixiante, y no solo durante los cinco meses de represión durísima y desbocada por parte del sanguinario Frente Popular.
Por lo tanto el punto más álgido fue alcanzado entre los meses de agosto y diciembre. Como nota histórica y anecdótica, por decreto nuestra capital dejó de denominarse Ciudad Real, para pasar a llamarse entonces Ciudad Libre, tanto institucionalmente como socialmente. Estando prohibido escribir o el simple hecho de mencionar la palabra “Real” con penas establecidas de cárcel incluso con la propia vida si alguien se atrevía desafiar colocando su originario, licito, histórico y legal nombre.
Dueñas absolutas de Ciudad Real las milicias del Frente Popular, sus abusos e injusticias eran constantes y continuas.  Los detenidos eran a cientos, ingresados en la Prisión Provincial o en las checas instaladas en los edificios incautados del Seminario Conciliar Diocesano o del Convento de las Religiosas Dominicas, todos los presos sin formalización de causa o proceso jurídico legal.
En nuestra capital, eran llevados primeramente a las referidas  checas, tristemente conocidas por sus torturas y tratos vejatorios  que de administraban en ellas. Tras prestar declaración eran sacados de ellas por la puerta trasera, siempre de noche, y conducidos a los cementerios o lugares habilitados para dar muerte a los detenidos, siendo allí asesinados de manera vil y execrable. En casos concretos –la mayoría- recibían torturas como el caso de don Miguel Sánchez Nieto, conocido por “El cacique”, al cual le fueron amputados los brazos con un hacha antes de ser arrojado vivo al triste y fatídico pozo-noria de Carrión de Calatrava. En otras ocasiones los cadáveres aparecían con el cráneo destrozado, siendo casi imposible su identificación y reconocimiento legal. Puede constatarse incluso en el Boletín Oficial de la Provincia de Ciudad Real, la cantidad de edictos  emanados de distintos juzgados para esclarecer esos asesinatos, o identificar los cadáveres de los multitudinarios asesinatos los cuales pocos de ellos  prosperaron en ese fin último legista durante el trienio 1936-1939. Igualmente en la Gaceta Oficial de la República  se hacía eco de los mismos según su tenor y relevancia.
Los crímenes se efectuaban normalmente en solitario. Se reunía un importante grupo, como es el caso de la matanza de 39 alcazareños y criptanenses asesinados en la entrada de Ciudad Real,  el 9 de agosto. Aquel hecho se hizo para “ejemplar escarmientos de los derechistas y fascistas”. Pueden constatarse casos muy concretos dados de asesinatos de padres e hijos en un mismo fusilamiento, efectuados por el temido “Comité de Sangre”.
Aclamo aquí, que, el mero hecho de portar un santo rosario encima o una estampa religiosa era motivo suficiente para un fusilamiento inmediato o de facto. Incluso el neto revanchismo personal hizo estragos en aquella capital de provincia. Figurar en un fichero como militante de cualquier partido no afín al Frente Popular, ser propietario, llevar habito talar –sotana- o el caso más extremo darse de baja en periódico incautado –antes católico y conservador como El Pueblo Manchego era motivo de ser candidato directo al triste y trágico "paseo", pues así se le denominaba por parte de los rojo su valiente y emplear conducta de hacer “justicia”.
Esto fue el detonante de una de las primeras víctimas civiles en Ciudad Real, como fue el sastre Daniel Burgos Grande –Jefe de Requeté- siendo asesinado el 1 de agosto de 1936. Detenido en el local de la Cruz Roja  el 31 de julio, fue asesinado al día siguiente. El día 27 el Pueblo Manchego publicaba  en primera página; “Desde el Frente Popular por necesidades imperiosas del momento, se hizo cargo de encauzar y dirigir el derrotero de El Pueblo Manchego, hemos registrado dos únicas bajas en la suscripción del mismo, que por tales y únicas nos complacemos en consignar. Son las siguientes:
1º. Don Manuel Tolsada (sin ser griego nos recuerda algo de su alfabeto: “Alpha”):
2º. Don Daniel Burgos (Suponemos que este formará parte de los “burgos podridos” a que se refirió, tiempo ha, el señor Azaña”.
Lo ponemos en conocimiento de nuestros lectores para que encabecen el “cuadro de honor” de los que se vayan destacando en el acatamiento al Régimen legal”.
El responsable de esa sentencia de muerte inculpatoria y de señalamiento especifico fue dada por el Dr. Francisco Colás Ruiz de la Sierra.
El señor Tolsada por indicación de su hermano Francisco, -destacado y prestigioso archivero del Estado- comprendió el alto riesgo que corría innecesariamente su vida tras encabezar el cuadro de honor del diario capitalino, rectificando a tiempo, lo que permitió salvar su vida a tiempo.
Daniel Burgos no transigió en esa amenaza, siendo inmediatamente detenido y llevado a la Checa del Seminario. Tras ser puesto en libertad –fingida por el Comité- fue tiroteado con ráfaga de fuego y por la espalda al descender las escaleras del interior Seminario Conciliar, no llegando ni siquiera a salir vivo del edificio.
Los crímenes efectuados en Ciudad Real se realizaron en distintos lugares. Los lugares del escenario iban eligiéndose a conciencia o improvisándose según la coyuntura o circunstancia de los criminales y responsables intelectuales y materiales de los homicidios. Durante el mes de julio por ejemplo fueron improvisados, incluso forzados o de ocasión como el caso de los jóvenes seminaristas claretianos, que,  mientras eran conducidos por la fuerza a Madrid, los milicianos hicieron irrumpir el destino de la marcha de tren, haciéndolos bajar al andén de la estación de ferroviaria de la cercana población de Fernán Caballero, y allí mismo fueron fusilados. En el mes de agosto – día 15- fueron fusilados premeditadamente don Tomás Segura Ávila y Fernando Segura Bermúdez, padre e hijo en la misma histórica y monumental puerta de Toledo.
Las tapias del cementerio capitalino –laterales- fueron escenario de la mayoría de las muertes en la capital, como es el caso del diputado a Cortes don José María de Mateo La Iglesia, asesinado el 20 de agosto de 1936. El 22 de agosto asesinaban de forma alevosa y cobarde al prestigiosísimo científico y promesa  de la medicina española Dr. Luis Cilleruelo González. Su muerte despertó las condenas unánimes de los sectores de izquierda más moderados, razonables y moderados.  El 29 de ese mismo mes era asesinado el anciano médico Dr. Manuel Messía de la Cerda y el conocido periodista y director del diario Vida Manchega don José Recio Rodero.
En el mes de septiembre se elige optativamente el puente histórico de Alarcos, siendo asesinados un grupo el día 12 y otro el 18. La población cercana  de Valverde protestó unánimemente ante el pertinente Comité, por lo que el escenario del crimen fue trasladado sin dilación al cementerio de Carrión de Calatrava.
Mucho se ha escrito incluso hablado del famoso “Pozo de Carrión”. Pozo de noria profundo que había quedado dentro del mismo cementerio en su ampliación efectuada unas décadas antes del estallido de la guerra civil. Según testimonio del alcalde de dicha población al fiscal de la Causa General, en 1943 no se había podido exhumar los cadáveres existentes hasta la fecha en el interior del pozo. “por ser de bastante profundidad calculándose habrá unos 600 cadáveres, ignorándose la mayor parte de ellos su vecindad” [2]
Esta cifra a mi entender es demasiado elevada y fantasiosa. Veamos.
Las primeras inmolaciones que se hicieron por el pelotón de ejecución del Frente Popular de Ciudad Real, en las que intervinieron miembros natos del Comité de Sangre [3] se hicieron al borde exterior del pozo-noria. Algunas víctimas eran arrojadas vivas, incluso el referido caso de Miguel Sánchez Nieto (conocido por el cacique) a quien un miliciano cortó los brazos a golpe de hacha, para después empujarlo aún con vida a la noria-pozo, arrojando a su fondo piedras de gran tamaño, y luego cal viva. Este ilustre ciudadrealeño fue el último arrojado al trágico pozo el 14 de diciembre. Al parecer fue cubierto de víctimas, y el hedor que desprendía no permitía fácilmente acercarse al mismo por lo que se procedido a fusilar en  el exterior del cementerio, siendo enterrados los cuerpos en tres fosas comunes, reducidas en el lateral derecho, inmediatamente situadas a la entrada del  cementerio. El lugar hoy está  cubierto con sencilla y amplísima lapida abierta por su centro y abriendo en sí una sencilla cruz. De esas fosas fueron exhumadas en abril de 1939 gran cantidad de cuerpos los restos humanos de los fusilados  en el fatídico y tenebroso 15-17 de diciembre de 1936.
Dándose casos aislados como el lugar del crimen elegido para dar muerte al Obispo-Prior de las Órdenes Militares Españolas Mons. Narciso de Estenaga y Echevarría y su fiel capellán Julio Melgar, siendo inmolados previo martirio en “El Piélago”.  Lugar por cierto, en depresión geológica hundido, escondido, recóndito, que les garantizaba poder hacer el linchamiento con más libertad y sin complicaciones para los asesinos, esbirros y sicarios, aquel 22 de agosto de 1936.

Aquella Ciudad Real enloqueció solapando el crimen bajo la autoridad de la república, por el indeseable procedimiento de LIQUIDAR FÍSICAMENTE a los que consideraban enemigos de esa República y del Frente Popular; derechistas, militares, clero regular y secular, banqueros, terratenientes, propietarios, funcionarios, etc. Fueron exterminados sin escrúpulos y a sangre fría, en similitud de circunstancia que los judíos. Cientos de seres humanos cuya única culpa era tener ideas religiosas, no defender y comulgar ideales del Frente Popular o, simplemente, estar en el punto de mira de venganzas personales, de ajustes de cuentas, débitos, o envidias vecinales.
Las pasiones republicanas estaban demandadas y las autoridades no impidieron absolutamente nada para que se consumaran, mostrando gran complicidad con las matanzas y Crímenes contra la Humanidad. Las autodenominadas fuerzas progresistas con el respaldo directo de los aparatos del Estado y el apoyo o silencio de los que habían sido erigidos en guardines o referentes morales de la sociedad progresista, fueron todos actores y encubridores de  cientos de crímenes en esta extensa provincia de Ciudad Real.
La España republicana enloqueció, se convirtió en un cruel y macabro estado totalitario que estableció una red de campos de concentración –Checas- que pulverizó cualquier tipo de garantía legal y que difuminó arbitrariamente las líneas del derecho penal, que se sostenía sobre la máxima de que sectores enteros de la nación debían ser exterminados y que publicó resueltamente su decisión de sustentarse sobre el terror de masas. Es representativo y ejemplar  y sobradamente conocido el papel de la socialista Margarita Nelken que afirmaba a unos días del estallido de la guerra; “No basta para darnos garantías con –liquidar a los enemigos que ocupan cargos en los ministerios- . Para tener esas garantías indispensables, para que nuestros combatientes del frente se sientan las espaldas protegidas a retaguardia, para que no tengan que temer que se les apuñala por detrás, es preciso ir al fondo del asunto y encararse con la verdad; esto es , saber y decir quiénes tuvieron la responsabilidad de que los traidores pudieran traicionar; quienes por su incapacidad para obrar como verdaderos republicanos  -por muy republicanos que fuesen- demostraron no tener capacidad para defender hoy la República.”

ESTADISTICAS DE LOS CRIMENES SEGÚN MIS ESTUDIOS:
Oficios:
Militares: 8
Diputados a Cortes: 2
Ex Alcaldes: 1
Albañiles: 1
Abogados: 11
Estudiantes: 16
Banqueros: 2
Industriales: 10
Propietarios: 3
Periodistas: 4  (de ellos fueron asesinados los dos directores de los periódicos de la capital; Manuel Noblejas Higueras y José Recio Rodero)
Comerciantes: 4
Médicos: 4
Practicante: 1
Funcionarios: 8
Jueces: 1
Joyeros: 1
Peluqueros: 1
Delineantes: 1
Farmacéuticos: 1
Mozo de farmacia: 1
Carpintero: 1
Duques: 1
Condes: 1
Marqueses: 1
Sastres: 1
Estanquero: 1

Por meses;
Julio  18.
Agosto 34
Septiembre 39
Octubre 14
Noviembre 11
Diciembre 20.

Total de víctimas comprobados fehacientemente a la baja; 150 civiles. Sumadas con las eclesiásticas: 210

PERSECUCION RELIGIOSA
En la historia contemporánea de Europa no existe un caso tan  sobrecogedor como la persecución religiosa habida en España desde 1936 a 1939. No hay precedentes que nos den reflejo de tanta crueldad y vehemencia para hacer desaparecer a la iglesia católica de España, de la faz de todo el territorio nacional, las cifras son vergonzantes y estremecedoras:  13 obispos y  miles y miles de  religiosos asesinados, son motivo suficiente para reflexionar permanentemente y hacer un juicio justo  así como equilibrado sobre esta página que siendo gloriosa y rica para el martirologio de la Iglesia Católica, no es menos en términos humanos execrable.
Tras años de investigación y razonamientos siempre me he preguntado: ¿Rechazaban a los ministros por causa de Jesús de Nazaret, o rechazaban a Jesús de Nazaret a causa de sus ministros? Para mí la primera hipótesis es claramente halagadora incluso cierta, pero la segunda también es posible. Y si la rechazáramos tendríamos algo de irreales, fariseos o desatentos con la verdad histórico-social y el papel que la iglesia ha desempeñado con abusos sobre la ciudadanía y la propia entidad eclesiástica en España.
Sin duda fue el odio hacia la institución eclesiástica anidado desde décadas,  en profundos abusos, desmanes, esclavitud, explotación obrera, inclemencias, caciquismos exacerbados o desaforados, riquezas materiales amparadas por nuestra "Santa Madre la Iglesia", que crearon pobreza y falta de credibilidad y descontento hacia la clerecía y un caldo de cultivo propicio para el anticlericalismo.  El sempiterno problema de la pobreza, la cultura, las clases obreras marginadas de todo bienestar, la iglesia manteniendo en ocasiones silencio y encubrimiento de estas actuaciones injustas socialmente, lo que generó sin más una guerra civil de consecuencias inconmensurables, y una furiosa persecución religiosa encarnizada y encarnizada que parecía personificar el mismo Satán y el infierno.
En el caso concreto de Ciudad Real los Obispo-Priores,  y pliego de descargo a lo anteriormente  sintetizado, todos los prelados hasta entonces habían hecho una labor extraordinariamente social, chocante en parte con otros prelados de mentalidad muy conservadora y reaccionaria en otras diócesis. El respetado y celebre  Obispo-Prior Gandasegui, hombre popular y cercano, así como su sucesor Mons. Irastorza se destacaron por su labor de compromiso social en sintonía con la doctrina del Papa León XIII.
En plena virulencia pre revolucionaria y del conflicto bélico, ocupaba el sillón Prioral-Episcopal el Dr. Narciso de Estenaga y Echevarría, sabio varón de la iglesia de intachable valía intelectual, arqueólogo reputado y exquisito historiador, orador admirado tanto por políticos liberales como conservadores. Eran valedores y defensores de su perfil intelectual y moral el pensador Ramiro de Maeztu (el hombre más culto de la España del 36) Cotarelo Mori, Marañon, Ortega y Gasset, García Sanchíz, el Presidente de la República Española Niceto Alcalá Zamora, el Presidente de la República Francesa Poncairé, los reyes de Bélgica y de España, y el presidente de la Republica Restituida de Polonia, así como  el líder socialista Indalecio Prieto y otros muchos que lamentaron y condenaron el crimen abyecto e inmoral de este santo de la iglesia universal.
Nada de ello impidió que gerifaltes destacados del Gobierno del Frente Popular en Ciudad Real, dueños y señores de la vida y la muerte, señalaran y ordenaran su inmediata eliminación física.
Previamente a ello,  fue conminado a irse de su propio Palacio Prioral, negándose abandonar casi por la fuerza de su propia casa y residencia episcopal, manteniendo una postura serena, contundente,  acertada  y con autoridad en un valiente forcejeo con los auto llamados “revolucionarios”.  Hasta ser arrojado y expulsado casi por la fuerza de su propia casa. Provisionalmente estuvo hospedado en una pensión frente al Palacio-Prioral, hasta que el banquero capitalino Saturnino Sánchez Izquierdo, se personó en la misma fonda, rogando al Obispo-Prior de Ciudad Real, aceptara su propia casa como la suya,  -después éste sería también asesinado pagando con su propia vida por dar refugio al egregio Obispo-Prior .
Desde el 8  al 22 de agosto pasó los últimos sus últimos días de su existencia en la casona de los Sánchez Izquierdo, situada en la calle del Camarín. De allí fue sacado con engaños para ser conducido a ocho kilómetros, y previo martirio, fue asesinado y sacrificado.
Podría dar detalles de todo este crimen con precisión, más aún, tras mis treinta años de permanente investigación en la recuperación y reconstrucción de la biografía del Dr. Estenaga, pero solamente  aportaré  un dato como botón de muestra del odio que llegó a masticarse en el ambiente revolucionario. Manuel Romero Sánchez-Herrera en su libro Durandín estampas de la guerra civil, nos dice en su página 74: “El número de víctimas en aquellos días se producían a docenas, a cientos, rematados todos con un tiro en la nuca. No había entierro, ni permiso o autorización para dar sepultura particular por los familiares. Una fosa común para todos los cadáveres: una gran zanja amparaba hombres, mujeres y jóvenes. A veces no daba tiempo, ni el lugar lo permitía, llevar los cadáveres al cementerio, en cuyo caso existían pozos de huerta más o menos cercanos al lugar del crimen, se dedicaba de sepultura”… “Inesperadamente   irrumpieron en el zaguán cuatro milicianos jóvenes que habían visitado el depósito; su atuendo caracterizado por pañuelo de colores a la cabeza, pregonaba pertenecer a la C. N. T. Uno de ellos, fuerte, bruto de aspecto, miró con desprecio a los sanitarios y dijo:-Como esos que están en el depósito tienen que estar todos los señoritos; no siento más que no me habéis dejado pisotear la tripa del obispo y otros más.”
Valoren imparcialmente la situación de extrema violencia y terror a la que fue sometida Ciudad Real, por los “garantes de la defensa de la democracia y la libertad en España”.
Pero es aún más interesante el documento localizado por mí en un periódico de tirada nacional extranjero, me refiero al Diario de Lisboa, que en su edición del día 8 de septiembre de 1936, publicó un periodista lo siguiente: “ ... en Fernán Caballero, creo que así se llamaba el lugar de la monstruosa tragedia que voy a referir, subió al tren un numeroso grupo de milicianos armados con escopetas de caza. Yo no sé lo que pasó entonces. Una bruma sangrienta anubla mi cerebro cuando quiero referir este episodio de la guerra civil española. Que, como tantos otros, dilaceran la hermosa y antes dulce España.
Los recién llegados y los milicianos de la escolta empezaron a discutir, discusión trascendental de la que pendían catorce vidas.
Los socialistas procuraban disuadir a los asaltantes de sacar del tren a los religiosos. Invocaban el salvoconducto, las órdenes recibidas, la necesidad de proceder al interrogatorio de los presos en Madrid... Sin embargo los otros empeñábanse en hacerles apear. Una mujer vestida de miliciana, harpía monstruosa de esta escena macabra, besaba en un paroxismo sádico a uno de los milicianos, mientras gritaba: “Hay que matarlos...” No puedo describir con fidelidad los momentos  espantosos de esta escena. Recuerdo que Luis Seca, mi compañero de viaje, fijaba sus ojos dilatados por la horrible visión  en la miliciana horrenda que repartía besos suplicando muertes. Vencidos al fin  y temerosos de ser tiroteados, los socialistas de Ciudad Real cedieron. Los religiosos fueron lanzados al andén, y allí mismo, delante de todos: empleados, ferroviarios y pasajeros, sonaron tiros, imprecaciones, gemidos, hurras de alegría, gritos dilacerantes de sufrimientos... Las escopetas descargaron su metralla en medio de clamor estrepitoso de detonaciones y alaridos. Cinco minutos, treinta segundos, no sé... Un silencio imponente y asustador sucedió al ruido de antes. En el suelo yacían catorce cadáveres...”
Uno de ellos quedó con vida y fue curado de urgencia por la hija del Jefe de estación, llamada Doña__ a la cual entreviste en el año 2004,  muriendo luego en Ciudad Real el Beato ___
Los cadáveres fueron reconocidos por autopsia exterior por el médico Pascual Crespo Campesino, siendo sepultados sus cuerpos en el Cementerio de Fernán Caballero. En 1939 fueron trasladados al Cementerio de Ciudad Real,  hasta que en el año 2000 -fecha en la que por indicación e idea de este conferenciante, expuesta al Postulador y Vice-Postulador de los Mártires-, fueron exhumados los restos de su panteón para su  reconocimiento e identificación individual, al estar los mismos mezclados en seis amplias cajas de cinc. Gran labor encomendada -por idea personal e inducción y mediación directa mía- al prestigiosísimo científico-forense-criminólogo Doctor  Luis Frontela Carreras, entonces Director del Instituto Universitario de Medicina Legal y CC. Forenses de Sevilla, Presidente de los Forenses Europeos y Coordinador del equipo de 389 forenses que trabajaron en la identificación de las víctimas del 11-M en Madrid.
Fruto del trabajo del doctor Frontela fue el impactante informe culminado el  20 de septiembre de 2000, con casi 300 páginas, y en el que en sus conclusiones definitivas arroja datos que son rigurosamente solventes, científicos, determinantes y escalofriantes.
A los veinte años de concluida la guerra civil dio comienzo a promoverse los procesos canónicos diocesanos de beatificaciones y canonizaciones, en los grupos religiosos asesinados, jesuitas, claretianos, hermanos de la salle, marianistas, pasionistas.
Mientras el régimen del Generalísimo estaba en auge, los procesos fueron enviados a Roma conforme eran concluidos en su fase diocesana. La Sagrada Congregación de Ritos los recepción y allí permanecieron hasta que el Papa Pablo VI, determinó -equivocadamente- suspenderlos e invalidar su vigencia. Tras el asesinato del  Papa Juan Pablo I, fue elegido nuevo Pontífice llegado del Este el hoy San Juan Pablo II, por decisión personal suya se validaron uno a uno todos estos procesos por sus correspondientes rescriptos.
El 1 de octubre de 1989, fecha indudablemente histórica, asistíamos conmovidos en Roma a la solemne beatificación de los Mártires pasionistas de Daimiel. Después vendría la beatificación de los mártires marianistas y operarios, del Obispo-Prior Estenaga, claretianos y muy pronto de los demás en curso.
Todo un ejemplo de agradecimiento de la iglesia a sus más fieles y leales soldados, aun contra el criterio de los nefastos y felones autarcas, los obispos-priores de ideas marxistas y baluartes-muñidores de la trasnochada Teología de la Liberación escorada en Ciudad Real, como son Rafael Torija (1976-2003) y Antonio Ángel Algora (2003-2016), de trágica memoria para el pueblo de Dios, la fe y la libertades.
Por cierto esperamos, después del "apasionado" e intencionado abandono -por parte de la iglesia diocesana de Ciudad Real-, acerca del proceso Romano del obispo mártir Estenaga y compañeros desde 1976-2016, -conducida bajo el sórdido báculo invisible del lazarillo ciego del obispo Algora, el nefasto  Vicario General Miguel Esparza y del asesoramiento mediocre e indigno y sin escrúpulos de su Vicario Judicial Bernardo Torres Escudero- podamos ver pronto en los altares, -aunque les pese y les chirríe tal gloria- a nuestro obispo mártir Beato Narciso de Estenaga.
 En contra punto a esto, manifestar con claridad que  desde el año 2000  para no quedar al descubierto la verdad, se ha venido “recuperando” parte de los testimonios de mártires de la iglesia diocesana, en una labor elocuente del prestigioso eclesiástico, canónigo y meritorio Director del Museo Diocesano M. I. Sr. Dr. Don Francisco del Campo Real.
Pensamos verdaderamente que, que aun siendo demasiado tarde para ello, se recuperó una mermada parte del martirologio diocesano  en aquella impagable gran labor del Dr. Monseñor José Jiménez Manzanares. Realmente se ha perdido un tiempo decisivo, precioso y e irremplazable para recoger y salvaguardar testimonios así como documentos de importancia capital de estos mártires y de la guerra civil y su persecución religiosa, en las que a mi entender circunscribo y determino las  cuatro etapas cronológicas de los tres pontificados consiguientes a la guerra civil; desde 1939 a 1947, de 1948 a 1976, y de 1977 a 1999.Tras ese año varias generaciones que fueron testigos de primera fila y vanguardia de los hechos de derivaron en nuestra guerra civil, lamentablemente han desaparecido, perdiéndose con su muerte una riqueza documental irrecuperable para el juicio de los tiempos y las generaciones venideras.

CLERO MARTIRIZADO
-Clero secular.
Obispo: 1
Clero diocesano: 16 inmolados de los cuales canónigos eran 4 y beneficiados 2. Párrocos o adscritos a Parroquias: 9. De este cómputo téngase en cuenta que cuatro de ellos murieron asesinados en Madrid, uno de ellos en las internacionalmente conocidas 7 grandes fosas de Paracuellos de Jarama, el  Rvdo. Miguel Ruiz Pérez).
Capellán Secretario Particular de obispo: 1

-Clero regular;
Religiosos marianistas; 6
Religiosos claretianos: 27 de los cuales diecisiete eran seminaristas. 14 en Ciudad Real  y tres en Madrid. 9 sacerdotes de los cuales en Ciudad Real fueron inmolados 3 y en Madrid 5. Hermano lego tan solo 1 y en Ciudad Real (Puerta del cementerio de Fernán Caballero).
Religiosos Jesuitas; 4. tres sacerdotes y 1 un hermano lego.
Operarios diocesanos; 2 uno en Ciudad Real y el otro en Castellón.
Pasionistas: 2, ambos en Carrión de Calatrava, del grupo de 26 de Daimiel.

Total:  60 víctimas.

TIEMPOS DE LA JUSTICIA AZUL

El 1 de abril de 1939 expiraba definitivamente la II República. La posguerra comenzaba a partir de entonces. Los gerifaltes rojos, huyeron fuera de España, solo algunos decidieron quedarse en Ciudad Real. Algunas destacadas jerarquías como Francisco Cepeda, José Serrano Romero, Basilio Maestro San José, José llamado “El Bocatortas”, César Romero Sánchez-Herrera fueron prófugos  ante la inminentes entradas de las tropas de la Revolución Libertadora, eludiendo sus responsabilidades intelectuales y materiales de Crímenes contra la Humanidad.
Esclarecer que hubo también víctimas inocentes entre los vencidos cuando se procedió instruir las indagatorias o intrusiones previas,  en las distintas Auditorias de Guerra en las ejecuciones. Entre otros me constan que fueron dos; el doctor Pedro Sánchez Piedra, 5-junio-1939 ejecutado en las tapias de los religiosos marianistas y don Enrique Ors Sardina, ejecutado el 27-enero-1940.
La represión llegó de inmediato. De los ejecutados previo proceso penal,  fueron por ejemplo el doctor don Francisco Colás Ruiz  de la Sierra, Francisco Maeso Taravilla, Mariano Bartolomé Carrasco, más conocido por “El Bartolillo o el Duende Rojo”, Benigno Cardeñoso de la F.T.T., José Tirado Berenguer, Jesús Menchén Manzanares -sobrino carnal del Deán José Jiménez Manzanares-,  Camila Solis Bellón, Gregoria Erena Tortajada Marín, Milagros Atienza,  Antonio Vargas y el alcalde Calixto Pintor Marín.
Ejecutados de facto  que fueron reconocidos y delatados incluso por sus propios compañeros y correligionarios, tildándolos  como verdaderos "criminales de guerra" estaban entre otros muchos Antonio Maldonado Plaza, Agustín Vacas Moreno, Felipe Terol Lois, Antonio Plaza López y muchos más

Las primeras ejecuciones habidas en Ciudad Real fueron efectuadas la madrugada del 5 de mayo de 1939, previas a indagatorias y sentencias de las Auditorias de Guerra. Siendo ejecutados por miembros del cuerpo de la Guardia Civil en los patios del Colegio de Nuestra Señora del Prado,  los declarados como “altos criminales de guerra”:

Jesús Alcázar García
Juan Aguilera Álvarez
Mateo Panadero Sánchez
Agustín Vacas Moreno
Antonio Jiménez Moreno y el médico Francisco Colás Ruiz de la Sierra.

El número de ciudadrealeños ejecutados asciende según mis estudios a 151 desde 1939 a 1944, siendo el último ejecutado el famoso genocida Pelayo Tortajada Marín, detenido en la Francia ocupada por la Gestapo y entregado a las autoridades judiciales españolas.
Veamos, en 1939 fueron ejecutados  del mes mayo a  noviembre 103 sentenciados. El año 1940 son pasados por las armas treinta y dos ciudadrealeños.  En el año 1941 ocho, en 1942  cinco, en 1943 dos y en 1944 uno, ejecutado por garrote vil.

La guerra civil española tocó a su fin, eran tiempos de victorias y derrotas,  El “Cara al sol”  cantaba: “volverán banderas victoriosas, al paso alegre de la paz”, pero no era verdad. Las posguerras son siempre tristes.

Hoy a punto de entrar en el 2016, y cumplirse los 80 años del comienzo de la mayor de las desgracias y tragedias que alcanzó e hirió a nuestra nación, reflexionemos todos sin distinción de clases; políticos, a políticos, intelectuales, biógrafos e historiadores, hombres de izquierdas y de derechas, religiosos y ateos.
Levantemos nuestra voz nuestra voz prorrumpiendo contra los sonoros separatismos que nos acechan con un no decisivo, unánime y determinante.
Pues deseamos y ansiamos la Paz. Paz para nuestras regiones, paz para nuestros campos, paz para nuestra cultura, paz para cada uno de nosotros, una paz  ancha y fecunda. Gritemos hasta quedar afónicos si es preciso, para decirles a los separatistas y terroristas, que solo queremos paz, paz, paz. ¡Dejadnos señores separatistas en PAZ!
Con la histórica frase de Manuel Azaña: Paz, Piedad Perdón y Verdad. Termino  esta conferencia proclamando con serenidad y fortaleza;
TODAS LAS GUERRAS SON, EN PRINCIPIO  UNA BARBARIE, Y UNA GUERRA CIVIL, ADEMÁS DE UNA BARBARIE EN POTENCIA, ES UNA ORDINARIEZ. PORQUE EL PUEBLO QUE LA PROVOCA Y TIENE QUE LANZARSE A ELLA PONE CLARAMENTE DE MANIFIESTO QUE HA MALOGRADO UNA DE LAS GRACIAS MÁS GRANDES RECIBIDAS POR LA HUMANIDAD DEL TODOPODEROSO: LA INTELIGENCIA Y UN LENGUAJE PARA ENTENDERSE.
Muchas gracias,

Liberto López de la Franca


[1] Entiéndase la diferencia entre fusilado y ejecutado. Fusilado es aquel individuo que es inmolado sin formación previa de causa jurídica, ejecutado es aquel que es inmolado previo proceso jurídico, y tras serle aplicada por un Tribunal, -sea cual sea su naturaleza- Popular, Militar, Judicial Civil, Penal, a la última pena o Pena Capital.
[2] AHN: CGPCR, Pieza Principal. Caja 1027.

[3] Elementos que cobraban por asesinar, a pesar de ser destacados jerarcas marxistas.

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