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martes, 5 de abril de 2016

ELIAS RODRIGUEZ PICON, EL RENACER LUMINOSO Y ELEGANTE DE UN PROMETEO DE LA ESCULTURA ESPAÑOLA



Nace en Rociana del Condado (Huelva), el  30 de marzo de 1974. Es una de las más firmes  promesas de la escultura española, Su nobleza en las artes lo sitúa ya en primera fila de la vanguardia cofrade.  Es recreador del colosal monumento que se ha erigido Huelva a  Juan Ramón Jiménez, en la que el Nobel español, lo encontramos sedente, sereno, desafiante e inmortal ante los tiempos. Hacedor del impresionante monumento en esa misma capital, como ofrenda universal consagrado por todas las hermandades y cofradías rocieras del orbe, a su Virgen del Rocío. Juan Pablo II cerró los ojos a este mundo llevándose esculpida y retenida en sus retinas, la bella y dulce efigie de la Inmaculada Concepción que él resucitó del barro dormido del Rocío y cuya copia custodiaba –como supremo guardián de la Fe-  el propio Vicario de Jesucristo en su dormitorio pontificio. Su ilusión diaria por la que vive y suspira  es ver terminadas sus obras, para que su hijo pequeño les acaricie el rostro con inocencia infantil y amor sin límites. Generoso, juvenil, ético, leal, simpático, cercano, entrañable  y educado. Es sin menoscabo una estrella que luce con luz propia y que grabará su nombre en los sueños de las artes. A diario sigue sujetando con fuerza y sin temblar su afilada gubia, plena de amor y ardiente en fe, como  puñal que se hunde en los corazones de quienes paladean y arrancan con suspiros en sus ojos las bellas e inmarcesibles imágenes, santos del pueblo de Dios, niños, nazarenos y madonnas para elevar plegarias y hacer un bien eterno a las almas de los hombres.  Es un Don Quijote enamorado de su dulce Dulcinea, mejor de nuestros sueños. Un poeta creador y sereno del divino cedro, que acaricia con su alma  pura y limpia los sagrados y sublimes trazos dictados por su corazón agitado e inquieto. Es un elegido por el Dios de lo Alto, que da la medida justa como hombre, como amigo y como artífice consagrado a mayor gloria de la fe del pueblo.





Ya no se puede hablar de Elías Rodríguez Picón como una promesa, sino más bien como un consagrado de la escultura civil  y religiosa en España. Desde su prisma artístico, analiza la Semana Santa de Ciudad Real y nos confiesa sus esperanzas, ilusiones y secretos guardados en su joven corazón de un prestigioso artífice de las artes españolas.


¿Eres escultor de vocación?
Desde el primer momento de mi consciencia. Comencé siendo autodidacta teniendo como primer maestro a mi propio padre. Me inicié tallando hasta llegar a los 17 años tiempo en el que me di cuenta de mi potencial,  pues ya tenía por entonces un bagaje con el mundo de la madera. Pero fue con esa edad cuando decidí comenzar mi camino hacia la escultura e imaginería. Aunque aún hoy, tengo la duda si estoy a la altura de esa calidad que pide las personas.

¿Es fácil ser imaginero en pleno siglo XXI?
Yo creo que conforme van pasando los años va siendo más difícil. Porque aunque todo  está inventado en la imaginería, los imagineros tendemos a ser diferentes y marcar nuestros propios estilos.

¿Tienes tu propio estilo?
Recuerdo un problema que le planteaba a mi gran amigo Juan Manuel Miñarro, que era la obsesión por encontrar mi propio estilo, a lo que él me decía y aconsejaba, que  “eso ya vendrá con los años con el tiempo”. Date cuenta que los imagineros nos sujetamos a unos cánones de la imaginería religiosa, a los que nos debemos potencialmente. De ahí no podemos salirnos aunque sea un amplio campo, es decir un estilo con millones de matices todos muy diferentes.

¿Has efectuado restauraciones?
Si sobre todo en mi pueblo natal, por ejemplo varias obras de Castillo Lastrucci. Lo que ha supuesto  un serio compromiso al respetar yo al cien por cien la originalidad de la obra. Lo que siempre he tenido claro es que no me someto a trasformaciones de ningún tipo a gusto de la Junta de Gobierno de turno.

¿Cómo contemplas la línea general de los imagineros cofrades en España?
Yo lo veo muy positivo y  con aires nuevos. Por ejemplo Córdoba es referente exacto de ello. Aunque hay mucho por hacer. Creo que hemos entrado una generación pujante nacidos en los años setenta que estamos iniciando una nueva andadura regenerando y consolidando la escuela imaginera en nuestra nación.

¿Cuál es tu maestro en la escultura o imaginería?
Todo aquel que me  aporte grandes referentes a la escultura. Pero  si quieres nombres te diré Martínez Montañés, Juan de Mesa, Luís Salvador Carmona, Salcillo o Sebastián Santos. Mi predilecto es Bernini.

¿Por qué Bernini?
Pues porque lo veo muy valiente a la hora de modelado y en el mármol. El éxtasis de Santa Teresa y otras muchas. A mí me motiva más Bernini que Miguel Angel. Es un hombre que tenía una fuerza asombrosa en sus creaciones. Dio a Europa unos aires nuevos a la escultura e imaginería. ¡Era todo un genio!


¿Que opinión te merece la calidad artística de nuestra imaginería en Ciudad Real?
Veo muy buen nivel y variedad de muchos escultores  como Illanes, Castillo Lastrucci, Marco Pérez, Rausell. De todo un poco con profundas tendencias lo que  evita que se monopolice o masifique en un solo escultor todas las imágenes o pasos de misterio. La verdad es que son muy buenas vuestras imágenes y pasos de misterio y esto no lo pueden decir muchas ciudades de España.








¿Qué pensamientos fluyen en tu interior cuando creas tus obras?
Muchos ingredientes con sentimientos de dulzura. Desde el modelado hasta la talla es la superación y parte del sentimiento del artífice en darle un pellizco de amor  para que el fiel o creyente conecte con mis imágenes. Intento colocar con mano temblorosa y amor, un alma y un corazón en cada una de ellas, para trasmitir misterio y fe y devoción.





¿Luchas con la dictadura del barro rebelde y a vez sumiso?
El barro es generoso y te otorga magnanimidad con la impronta y la  rapidez, cosa que no ocurre en la madera. Luchar  en algunas ocasiones con él es una relación amor-odio pero se somete rápido si eres hábil y tienes talento y paciencia.



¿En la soledad del estudio has tenido algún momento emocionante?
Si claro que sí. Cuanta más soledad e intimidad alcances, más fuerza de creación. Mi autoestima  me hace soñar con los ojos abiertos pero sin dejarme llevar ni que ese sueño me haga su esclavo. He vivido momentos muy emocionantes que guardo en mi interior.


¿Has llegado a derramar lágrimas cuando se llevan una imagen tuya?
Nunca. Lo haría si no se la llevaran. Yo creo que una imagen nace cuando traspasa el umbral de la puerta de su creador.











¿Tú obra más entrañable o más íntima?
Para mí  es el Cristo de la Redención, porque  va tomando una dimensión en la Semana Santa de Huelva capital. Este nazareno es una imagen muy devocional. Así como la imagen de San Pedro de Almonte por su calidad.







¿Elías Rodríguez Picón tiene dialogo con sus imágenes?
Pues sí. Le cuento todo. Cada imagen lleva dentro de sí una conversación mía. Un sueño, una ilusión y en alguna ocasión un llanto cargado de esperanza.

Dime una de tus ambiciones
Mi ambición es la superación. Superarme y cada vez que entre al estudio con un solo objetivo; seguir aprendiendo, desde un niño a un  catedrático. Actuar como una esponja. Aprender de todo para llegar a superarme.

¿Cuando ves rezar con fe en un templo o en la calle a una de tus imágenes que sientes en tu interior?
La verdad me considero una persona con mucha suerte de que Dios me diera la oportunidad de que con mis manos pueda trasmitir un sentimiento para aquella persona  que en un momento dado necesita de un consuelo a través de mis obras. Esto es para mí es el mayor premio que puedo recibir disfrutándolo con mi padre, mi mujer y mi hijo.


¿Qué impacto hizo en ti cuando presenciaste la última foto oficial del Papa Juan Pablo II  ya 
enfermo en el Policlínico Gemelli de Roma y al lado de él tu boceto en barro del monumento que hiciste de la Inmaculada en Huelva?

Me sentí muy pequeño. Al ver  esa foto de su última misa, -pues ya no se le vería más con vida-  y junto a él mi obra. Pensar que el Papa Juan Pablo II que siempre ha estado rodeado de grandes obras de arte, de geniales esculturas, y en esos últimos momentos de su existencia, quiso el destino, que estuviera en su oratorio una escultura de la Virgen María de un escultor humilde supone algo muy íntimo para mí.

¿Cómo te gustaría bajar el telón de tu  prometedora carrera artística?
Trabajando y con una de mis obras entre mis manos. Como Castillo  Lastrucci con un niño Jesús entre sus manos. Espero que Dios me dé hasta el último día de mi vida salud y me asista con fuerza y fe  para hacer obras de amor como son mis imágenes.





GLOBAL CASTILLA LA MANCHA. Número Especial de Semana Santa. Ciudad Real,  2009, páginas 8 y 9.

Edición dirigida por José Liberto López de la Franca y Gallego. 

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