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martes, 5 de abril de 2016

MANUEL RAMOS CORONA, EL FARAÓN DE LA DIVINA MADERA









En su alumbramiento estuvo presente su mejor vecina que fue la Esperanza Macarena, cuando dio a luz su madre en el Hospital de las Cinco Llagas. Allí, quedóse dormida y cerrándole los ojos el  Gran Poder al quinto día de vida en aquel mes de agosto de 1966. La Señora de Sevilla lo adoptó como suyo. Vio de niño el humo en Triana y asustado corría ligero para salvar a su Cachorro. Escultor por la Gracia de Dios, sigue en silencio tallando nazarenos y vírgenes portentosas. Tímido hasta el extremo, prudente  como nuncio, noble hasta la muerte. Sus obras son sus mejores oradores. Los verdes ojos de la virgen gitana de Ronda son el Prado fresco donde descansa. Las manos de la Señora del Consuelo acarician cada mañana su alma humilde y tierna. Cada día sueña con alcanzar a su madre, a cada golpe de corazón en la madera misericorde, resonando en el silencio y penumbra de su recoleto estudio-taller de la alameda de Hércules, donde  hay una luz de Esperanza  que coronaran de laurel de su merecido éxito del futuro.










¿Cuando nace en ti tu sueño de ser escultor?
Por naturaleza, desde niño tenia inclinaciones hacia las artes. Poco a poco me fui empapando del mundo cofrade y a partir de los nueve años compré mi primer bloque de arcilla para experimentar. Empecé hacer maquetas de pasos de misterio. Luego vendría mi primer contacto formal con mi maestro Luís Álvarez Duarte, el cual me admitió dentro de taller cerca de la calle Gravina. Tendría yo unos once años. Allí tomé conciencia de lo que era la profesión y allí se fortaleció mi vocación, hasta recalar en mí y tomar la decisión de querer ser escultor e imaginero. Luego comencé Bellas Artes pero lo dejé por verme desbordado de trabajo.

¿Cuáles fueron tus primeras obras?
Estando con Álvarez Duarte ya me encargaron la Dolorosa de Utrera y algunas otras por lo que opte por establecerme y montar mi propio taller en la calle Magallanes hasta mi traslado a Regina. Al inicio fue muy difícil pero fueron encargándome obras y confiando en mi persona. Todo esto ocurría por el año 1983.

¿Cual es para ti el escultor que más te ha marcado e influenciado?
Mis predilectos son Montañés, Gregorio Fernández, Ruiz Gijón, Juan de Mesa, la Roldana.  Pero sin duda el  impacto más grande que tenido frente a una obra o un escultor fue cuando visité Roma y me encontré cara a cara con Bernini. Nadie con sensibilidad artística no puede serle ajeno Bernini. Los grandes monstruos del arte lo tapan, pero sin duda Bernini a mi juicio los supera con creces. A mi desde luego Bernini me marcó muchísimo siendo un referente constante en mi vida.

¿Qué obra de arte de otro escultor tendrías “secuestrada” en tu taller?
Sin duda el rapto de Proserpina. Me sobrecojo  ver el apretón del muslo del hombre sobre ella. El contemplar con intensidad como la mano se hunde en el mármol como si fuera carne viva, es algo inaudito, único, genial. Es algo insuperable.

¿Que supuso para ti el tener en la Semana Santa  Ciudad Real una de tus obras más queridas como es Maria Santísima del Consuelo?
Todo esto se lo debo a Jose Luís Martínez Aragón que vio en un escaparate, el boceto policromado de la imagen creo recordar en la calle Sierpes, en El Cronometro o en Ochoa, no recuerdo bien. Jose Luís se puso en contacto conmigo encargando la imagen y firmando contrato cuando él no tenía a nadie en la hermandad que lo respaldara.  Jose Luís es una persona muy expresiva muy especial, muy sensible y noble. Me llamó la atención que un particular encargase una imagen de tamaño natural para una hermandad que aun no había hecho su estación de penitencia. Yo me volqué mucho con la Señora del Consuelo. Nunca olvido a esta obra por ser mi segunda  imagen de la virgen con la que disfruté muchísimo. Y para mi esta imagen mariana es la más importante que  tengo hecha por muchas cosas, entre ellas por que no estuve sujeto a nada y también por cuestiones intimas para mi.

¿Cual es tu parecer respecto a la nomina de escultores que conforman la Semana Santa ciudadrealeña de la que tu forma parte destacada?
Yo veo que es una Semana Santa de primera fila que ha evolucionado mucho en los últimos años. Es notable que vuestra Semana Santa tiene mucha influencia andaluza. Los escultores que tienen obra allí son francamente buenísimos. Respecto a esa nomina ha sido enriquecedora y debéis seguir en esa línea pero no bajando el nivel, apostando por escultores de renombre o por futuras promesas de la escultura en España.

¿Lo ultimo que haces en una de tus obras que es?
¡Firmarla  y alguna vez sabes José Liberto, se me olvida! En el interior siempre le introduzco un pergamino o el acta correspondiente con reliquias.


¿Cuando se llevan una de tus imágenes se te queda “vacío” este taller-estudio?
Sí. Hay veces que la ausencia de mis obras crea cierto dolor. No me acostumbro todavía a ello.

¿Que opinión te merece la fe que desprenden tus obras y que sean la fuerza y centro de atención constantemente del pueblo cristiano?
Es de las cosas más impresionantes que he vivido y que vivo. Yo he sido testigo de anécdotas visuales y de confesiones tremendas algunas de ellas sobrecogedoras. Tanto el sentimiento de las personas que vive con intensidad la estación de penitencia como los que acuden a diario a las iglesias. Es digno de contarse en las páginas –una obra mía- que se carbonizó parte de la policromía del rostro y parte también de las manos. El fue ver llorar a tantos jóvenes, ver sufrir por este doloroso suceso, como a la inversa verlos llorar de emoción abrazados cuando la restauré rehabilitándola  completamente tal y como la concebí en su origen. Es un preciado elenco de sentimientos muy sensibles y sinceros que el escultor contempla entre respeto y humildad. ¡Eso sí, siempre con humildad!

¿Cómo ves la Semana Santa a nivel nacional?
Con auge pero yo no se hasta donde llegará. Veo que en algunos  momentos que empieza un retroceso. Yo soy prudente porque estas cosas que suben tanto y tan rápido después dan una fuerte bajada hasta que se estancan. Si es verdad que políticamente en todos los niveles se esta apoyando a la Semana Santa con mucha fuerza y eso es importantísimo. De la  Semana Santa de los setenta inestable y decadente, a la de hoy que esta mucho más asentada y firme. En lo referente a los imagineros e imagineras están saliendo una hornada muy buena y esto me agrada.


Tus imágenes secundarias del paso de misterio de la Flagelación de Nuestro Padre Jesús de la Bondad causan hoy honda impresión en la Semana Santa de la capital de la Mancha ¿Qué puedes decirnos de ellas?
Son esculturas donde volqué toda mi fuerza expresiva. No fue tarea fácil para mí, pero me entregué en cuerpo y alma. Las cuidé mucho cuando han ido haciéndose. Estoy muy orgulloso de ellas y con el soldado romano a caballo que fue espectacular, se coronó muy dignamente el misterio del Señor de la Bondad. Fue un trabajo sorprendente y muy complicado a la vez.

Tienes también aquí en Sevilla imágenes secundarias  ¿Cuáles son?
Si en la Redención,  todo el conjunto de imágenes secundarias son mías, el Cristo es de Perea. Me encuentro muy orgulloso de este trabajo. De igual manera que la Santa Cena es de Ortega Brú y el Cristo titular es de Sebastián Santos, casos similares.

¿Tienes mucha demanda ahora mismo?
Si yo creo que demasiada.

¿Para donde estas trabajando en este momento?
En Madrid, aunque hacer una lista rigurosa es larga. Estoy ahora en una expansión muy amplia. Por ponerte ejemplo hasta en Villaviciosa (Asturias), también en Yecla donde la mitad de las esculturas de la Semana Santa son mías. Curiosamente estoy trabajando para Villarreal (Castellón).

¿Qué es lo que te falta por hacer?
Quizás una Santa Cena es algo que deseo hacer en estos momentos. Tengo aquí una maqueta en el taller pero se quedó en proyecto. También quizás una enclavación o una exaltación.


¿Utilizas para tus imágenes secundarias modelos de verdad?
Copiarlo exactamente no, pero puede ayudarme. Cuento con algo a mi favor y es que soy muy buen fisonomista. He llegado a ver un mendigo barbudo arrugada toda su cara y se me graban mentalmente su físico.

¿Tú crees que tus obras hablaran por ti cuando tú no estés por este mundo?
¡Eso espero! Mis cristos, mis vírgenes, mis romanos, mis caballos, en definitiva todas estas obras serán quienes hablen en el futuro durante mi ausencia con toda la verdad. Dicen quien fue su creador y cuando fueron alumbradas. ¡Espero que sea en un tiempo muy lejano! Ahora debo decir quizás, lo que el poeta sevillano y pregonero Joaquín Caro Romero, cuando habla del tiempo y de la Macarena, que  con mucho acierto pregonó: “Se va un siglo y viene otro pero ella siempre se queda”.





GLOBAL CASTILLA LA MANCHA. Número Especial de Semana Santa. Ciudad Real,  2008, páginas 14 y 15.


Edición dirigida por José Liberto López de la Franca y Gallego. 



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